‘Cuando deje de cantar lo haré sin decirlo” | | | La soprano española Montserrat Caballé mantiene viva a sus 73 años la ilusión por subir al escenario pero cree que “un día u otro” tendrá que dejarlo y lo hará sin decírselo a nadie. “El día que digan ¿Pero dónde esta la Montserrat?’ nadie lo sabrá, y será que ya me he ido”, dijo en una rueda de prensa la cantante, que ayer ofreció un recital en la ciudad de Málaga (Andalucía, sur) acompañada por su hija, Montserrat Martí, y el tenor ruso Nicolai Bascov.
La soprano admitió que ella también se pregunta el secreto de su larga carrera, porque “eso sucede raramente, pero hay colegas a los que también les ha pasado, que con longevidad y una avanzada edad aún han actuado maravillosamente por los teatros del mundo, como Alfredo Kraus o Joan Sutherland”. “Hay una frase que dice ‘mientras el cuerpo aguante’, que no es el caso, porque mi cuerpo empieza a flaquear, pero mientras la voz funcione y los teatros se llenen, los empresarios dicen que no quieren que deje de asistir, y el público parece que tampoco”, añadió la soprano. Pese a los años que han pasado desde su debut, reconoció que al subir a un escenario “siempre hay miedo, lo ha habido siempre y lo habrá, es algo que no se puede sacar de encima y hay que afrontarlo, porque no es fácil salir a un teatro de 2.000 personas, pero en cuanto se entra en el campo musical parece que desaparece un poco y se empieza a vivir la música”. “Mi familia le dice que debo descansar más, aunque ya no trabajo como hace diez años”, explica Caballé y añade que este año participara “sólo en tres óperas y en varios conciertos con orquesta”. Monserrat Caballé considera que en España hay una cantera inagotable de cantantes que ella cree que pueda ser atribuible al clima, con unas “voces fantásticas y unas buenas escuelas de canto, y también concursos importantes”, por lo que cree que “hubo una época en la que Italia era el centro de las voces, pero ahora lo es España”. Hay gente que canta por el mundo y que esta empezando, otros afianzados y otros en la cúspide, como Ainhoa Arteta, que en el mundo es ahora “la española universal”, dijo Caballé, que citó asimismo a Josep Bros y su esposa, María Gallego, o al barítono malagueño Carlos Alvarez, “que se esta comiendo el mundo”, aseguró. María de Montserrat Viviana Concepción Caballé i Folc, nació en Barcelona en 1933 y se convirtió en una de las sopranos más famosas de su generación y en la actualidad conserva ese privilegiado mote de la soprano más completa del mundo Cantó muchos papeles de Puccini y Verdi, además de cantar en tres de las operas de Richard Strauss, Tristan y Isolde de Wagner. Cantó más de ochenta papeles de ópera, y después de su retirada de los escenarios de ópera, se convirtió en una potente recitalista. Su fama se extendió mucho más allá de los ámbitos de música clásica cuando cantó junto con el cantante de rock Freddie Mercury la canción “Barcelona” que fue el himno de los juegos olímpicos que organizó la capital catalana en 1992. Montserrat Caballé es fundadora de una fundación para niños necesitados en Barcelona y es Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO. | | | | | | | | Montserrat Caballé: 'Soy española de pura cepa, pese a quien pese' | | | SANTANDER.- La soprano Montserrat Caballé se define como española "de pura cepa, pese a quien pese" y por eso ha recibido con una "emoción muy grande" el doctorado 'honoris causa' de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que llega después de que universidades de todo el mundo, "desde México a Moscú", le concedieran ese mismo honor.
Para Caballé este reconocimiento, que se le ha otorgado además en un lugar donde ha actuado con frecuencia, "representa España" y ella se siente una española nacida "en una ciudad espléndida como es Barcelona, en la región de Cataluña". En una entrevista, la soprano afirma que ser bilingüe es "ideal" y ha recordado cómo sus padres, que "eran muy sabios", siempre le recordaban que "en España hay muchas lenguas pero la lengua de España es la española". El doctorado 'honoris causa' de la Menéndez Pelayo es el segundo que recibe de una universidad española, tras el que le otorgó la Politécnica de Valencia, la tierra de su madre y de sus abuelos. Un disco con 'El Cigala' Entre los planes para después del verano de la soprano, que tuvo que abandonar el jueves el curso de canto que estaba impartiendo en la UIMP porque se resintió de la lesión que padece en una pierna, está grabar un disco con Diego 'El Cigala', al que, según ha confesado, no conocía hasta que la Sociedad General de Autores le propuso este proyecto. La SGAE, ha explicado, le hizo llegar un vídeo de 'Lágrimas negras', su trabajo, mano a mano, con el pianista cubano Bebo Valdés, y a ella le pareció "muy diferente" al flamenco que había escuchado hasta entonces. "Tengo que reconocer que me gustó mucho", explica la cantante, quien tiene previsto encontrarse con 'El Cigala' en septiembre para hablar del disco. "Si sale bien estoy segura de que será bonito, porque la inspiración del cantante tiene que salir del alma, del espíritu", ha añadido. La soprano apuesta por que ese trabajo vaya más allá del flamenco y tenga un "panorama musical más amplio", admiradora como es de la música española y del folclore, hasta el punto de que le han llegado a decir que abusa porque siempre la incluye en sus conciertos. "Lo hago porque me entusiasma y porque el público además se vuelve loco, sea del continente que sea", ha aclarado. La oportunidad que ella tuvo Después de 52 años de carrera, cuando mira a su alrededor ve a cantantes jóvenes "muy buenos" que, a su juicio, no tienen la suerte que tuvo ella de sustituir a una gran cantante, Marilyn Horne, "y de pronto ¡pum!, como si hubiera nacido aquel día". Entre risas ha añadido que cuando llegó ese momento, en 1965, en Nueva York, llevaba 10 años cantando por los teatros de Europa. Convencida de que hay que estar "en el lugar adecuado en el momento adecuado", Montserrat Caballé ha subrayado que para un cantante es "muy importante" actuar en aquellos centros "donde cantas hoy y mañana eres famoso". La catalana es además embajadora de la Unesco, una labor que le ha hecho vivir momentos críticos. "Es tremendo hablar con una persona cuando ves que la de enfrente dispara el fusil si no le dice amén", ha afirmado esta artista, quien ha hecho hincapié en la necesidad de que ese tipo de situaciones, que "no sólo ocurren en Oriente Medio", desaparezcan. Ella ha vivido la experiencia de estar con familias donde conviven palestinos, sirios y libaneses, "y son encantadores". | | | | | | | | Montserrat Caballé: «No canto en la ducha para no molestar a nadie» | | | La música no es sólo su oficio, es su vida. Lleva más de 50 años sobre las tablas y no piensa en la retirada. Montserrat Caballé Folch (Barcelona, 1933) es la soprano con más solera de España. Su vida ha girado siempre en torno a la música clásica: su hermano y ella se dedican profesionalmente al género, se casó con el tenor Bernabé Martí y su hija también es soprano. Con 74 años, aún sigue sintiendo nervios ante una actuación.
Medio siglo en los escenarios y la palabra retirada ni escucharla. Sinceramente, no sé que haría en casa sin hacer nada, no es lo mío. ¿Cómo se logra estar tantos años en escena y con éxito? ¿Cuáles son sus trucos? La verdad es que trucos no hay, o llevas una vida sana y estudias, perseveras en lo que quieres y en lo que ofreces o no se puede conseguir. Además, cuando llegue ese momento pues haré como hacen todos, y no soy la única que lleva 50 años en los escenarios... Pese a llevar tantos años en escena, ¿sigue sintiendo nervios antes de actuar? Eso es algo que nunca se ha curado, siempre sientes el mismo nerviosismo, la misma ansia... Eso sí, cuando sales al escenario, pasa. ¿Tiene algún ritual, alguna manía que repita siempre antes de actuar, o un amuleto del que no se separe? Bueno yo soy muy religiosa... Hoy en día parece un pecado decir que crees en Dios en muchos lugares, pero yo lo digo: siempre rezo antes de salir, no para que me salga bien, pero sí para que me dé fuerzas para no defraudar. ¿Cómo cuida su voz? Pues procuro no resfriarme, no comer alimentos que puedan irritar la garganta y beber cosas frías, porque el frío descongestiona mucho pese a que la gente crea lo contrario. De hecho, cuando te quitan las amígdalas, lo primero que te recomiendan es tomar helado. Suerte que por ser soprano no hay que renunciar al helado... No, y además ahora es época. El tópico de cantar en la ducha, ¿es válido para los intérpretes de lírica? No (risas), yo no quiero molestar a los demás. Aunque siempre tarareas un poco para ti. Se casó con un tenor, su hija es soprano, su hermano también trabaja en este mundo... ¿Qué pasa con la música en su familia? En mi casa gustaba mucho la música, así que mi hermano y yo nos aficionamos. Yo en el canto y mi hermano, con el piano y como productor. La música la llevamos en la sangre y yo tuve la suerte de conocer a mi marido cantando. Él es una persona muy del mundo de la música y, bueno, nos salió la hija con voz. Somos una familia musical. ¿Cómo es un día normal en su casa? Porque con tantas voces... Desde que me levanto preparo el día a día. Estudio, que no quiere decir cantar, si no aprender nuevas óperas. Yo ahora estoy estudiando dos óperas nuevas. Este es un trabajo que requiere mucha concentración, hacemos una pausa para almorzar y por la tarde tenemos ensayos para la ópera que hacemos a finales de julio en el Festival del Mediterráneo en Francia, donde mi hija y yo tenemos papeles importantes. ¿Tiene ventajas eso de tener en casa a otros cantantes o no recomienda llevarse el trabajo a casa? El trabajo siempre te lo llevas a casa porque cuando vas a los ensayos tienes que saber la ópera, allí se monta la obra musical y escénicamente, pero tienes que haberla estudiado y aprendido en casa. Esto no es como el trabajo de una oficina, aunque creo que también hay mucha gente de oficina que se lleva el trabajo a casa. Para ser soprano, sin duda, hay que nacer con unas cualidades vocales, pero también hay que trabajar y estudiar mucho. Sí, primero hay que trabajar la técnica con un buen maestro. Yo tuve la suerte de tener dos maestras estupendas, y luego también hay que aprender música, mucha música, solfeo, piano... Todo lo que hoy se estudia en cinco o seis años antes se estudiaba en diez, porque no sólo tenías que aprender las notas, tenías clases de dirección de orquesta, nociones importantes de composición... Cosas que hoy en día no se hacen, estudian música, dos óperas y ya está. Es el método actual de preparación, que es bastante primario porque cuando sales al mundo exterior necesitas estar a la altura del lugar al que vas. Personajes especiales Usted ha interpretado casi un centenar de personajes operísticos diferentes, ¿guarda un recuerdo especial de alguno de ellos? Sí, hay personajes que son mucho más exigentes e importantes que otros. Pero dentro de casi ese centenar de personajes, sí que hay algunos que recuerdo especialmente. Por ejemplo 'Madame Butterfly', ópera en la que conocí a mi marido. También la obra que me hacía mucha ilusión cantar y que hice fue 'La Traviata'. 'Salomé' y 'Tristán e Isolda' también me gustaban mucho y también las hice. Son tantas obras... Son como un póker de ases que he logrado interpretar y que me ha hecho mucha ilusión hacer, entre otras muchas. Pero es verdad que, sin duda, hay obras que te llegan más que otras. Ha realizado tantas obras que supongo que le quedará alguna espinita, alguna ópera que le gustaría interpretar y que aún no ha hecho. Sí, me hubiera gustado mucho representar la 'Elektra' de Strauss, pero en el momento en que me la ofrecieron yo era bastante joven y no era adecuado que con esa edad interpretara una obra tan dramática, puede incluso dañar la voz cuando eres tan joven. Es algo que siempre me quedó, después años más tarde, a finales de los ochenta, me la volvieron a ofrecer, pero en aquel momento estaba tan ocupada que no pude hacerla. Y ya no la podré hacer, esa época pasó. Si Montserrat Caballé no se hubiera dedicado a la lírica, ¿qué hubiera hecho? Bueno, yo estudié para enfermera y es algo muy bonito que me ayuda en muchas cosas, así que probablemente hubiera ejercido. Usted, además de ópera, ha interpretado canción popular española, incluso se atrevió con el rock y cantó junto a Freddie Mercury el himno de las Olimpiadas de 1992, 'Barcelona', ¿cree que con este tipo de actuaciones se atrae a más gente, quizás a los jóvenes, a la lírica? Mucha gente joven que ha venido a verme ha sido gracias a ese tema, querían conocer quién había cantado con Mercury, y muchos me dicen que han descubierto la ópera gracias a esa canción. Con este tipo de actuaciones se abre el campo musical, se demuestra que no está todo tan encerrado en una cajita, que hay muchos caminos con muchas cajitas. Fenómenos como el del Il Divo, ¿también ayudan? Pues mira, mi hija debutó en la Scala de Milán junto a uno de los cantantes de este grupo interpretando 'West Side Story'; él estaba entonces muy ilusionado y está muy contento de rockero porque la ópera le gusta y la canta de vez en cuando, pero la banda ha sido un mundo completamente distinto. Ellos lo hacen muy bien, son muy musicales y eso es lo importante, además, a la gente le gusta. ¿Cómo ve el panorama lírico nacional? La verdad es que yo canto poco en España, pero creo que se ha avanzado mucho, hay mucha más afición que hace veinte años. También hay más posibilidades, más repercusión en la radio y la televisión; hay más salas de conciertos, se hacen más temporadas... La afición ha crecido demográficamente y hay más jóvenes. ¿Y en cuanto a formación? Hay toda una escuela y mucha gente joven que está triunfando incluso fuera de España. Con los jóvenes Usted siempre ha abogado por apoyar a los jóvenes y para ello tiene un concurso y varias becas. Sí, mi marido y yo tenemos el Concurso Internacional de Canto Montserrat Caballé y unas becas de estudio. El certamen es muy importante porque además del premio en metálico se dan actuaciones. Las voces que ganan los primeros premios tienen enseguida contratos. Hemos dado conciertos en la ópera de Roma, Viena, en el Festival de Peralada... Estos jóvenes tienen la suerte de que los ven muchas direcciones de teatro, porque los conciertos se emiten en la cadena Arte. Estoy muy satisfecha por poder ayudar con estas iniciativas. A mí me costó mucho, en aquella época no había nada de esto. María Callas la designó como su sucesora, ¿tiene usted ya la suya? Ella era muy buena y generosa, me miraba con buenos ojos. Yo no tengo a nadie elegida, no entro en eso. Dicen que es usted un ratón de biblioteca, que le gusta buscar partituras antiguas y olvidadas y devolverlas a las tablas. Sí, es algo que me inculcaron mis maestras. De esta forma, contribuyo a aumentar el repertorio, es mi contribución a la música. ¿Qué considera que es lo mejor y lo peor de su profesión? Lo mejor es todo lo que te ofrece: la alegría de poder entrar en los personajes y lograr trasmitir al público la creatividad de un compositor. Lo peor es el hecho de tener que estar siempre en plan trotamundos, en plan canguro como digo yo, saltando de un continente a otro. Eso te aleja mucho de los tuyos, de la familia, aunque yo he procurado llevarlo muy bien. He intentado viajar lo máximo posible para estar con mis hijos. Para usted, la familia siempre ha sido muy importante. Sí, fíjate que los años del Metropolitan de Nueva York si cantaba el fin de semana y no volvía a cantar hasta el siguiente jueves, cogía y me venía a Barcelona, eso sí, a escondidas porque no te lo permitían. La familia es muy importante porque un marido, unos hijos... no quieren a una cantante, quieren tener una esposa, una madre. La solidaridad también cabe en una vida llena de trabajo: una fundación para niños, colaboraciones con Proyecto Hombre, con la Fundación Mundial para la Investigación y Prevención del sida... Sí, tras colaborar como embajadora de buena voluntad de la Unesco, he creado mi propia fundación para ayudar a niños y participo en varios proyectos. Para mí, es una satisfacción poder ayudar, y me llena de ilusión. | | | | | | | | Montserrat Caballé': "Las heroínas de cada casa sufren como las de las óperas, pero sin traje de época" | | | Esta Montserrat Caballé que el próximo miércoles inaugura la temporada operística del teatro de la Zarzuela, de Madrid, interpretando por primera vez en la escena la Margarita de Mefistofele, de Arrigo Boito, es la que hace poco afrontó el reto de trabajar con el innovador Bob Wilson en la Scala de Milán; la que enloqueció al público madrileño, hace casi un año, incorporando a Sieglinde en La walkiria; la que prepara con entusiasmo Ermione, de Rossini, también nueva para ella. Una Montserrat Caballé que se arriesga, se nutre con más pasión que nunca porque hace dos anos, tras pasar por el momento más negro de su salud, descubrió que no se puede perder el tiempo.
Hace apenas dos años, una soprano mundialmente famosa, una diva, un mito, alguien que parecía tenerlo todo, salió al escenario de la Zarzuela para cantar la Armida, de Gluck. El público, que siguió sobrecogido su interpretación apasionada, trágica, no podía suponer que aquella mujer volvía a nacer allí, envuelta en la amorosa melancolía del personaje. Que había, bajo la heroína lírica, algo más que una grandiosa intérprete entregando lo mejor de sí misma. Montserrat Caballé, aquel 16 de abril de 1985, metida hasta la sangre en la música, estaba tratando de saber quién, cómo, para qué iba a ser en el futuro: estaba tratando de empezar de nuevo a vivir.Meses antes, a principios de ese año, había sido víctima de un tumor cerebral por el que fue internada en un hospital de Nueva York y tratada con rayo láser. Armida era la prueba por la que quería pasar para medir las secuelas. Pero el público no lo sabía. Sólo un año más tarde, como de paso, la soprano reveló públicamente que había permanecido en un túnel, en una burbuja de interrogación y angustia. Según los médicos, era necesario un esfuerzo grande para poder llegar a la certeza de que la curación era completa. O que no lo era. Y Montserrat Caballé, con la determinación de una Tosca, de una María Estuardo, decidió: "Si tengo que saberlo, que sea cantando". Pregunta. ¿En qué ha cambiado usted después de aquello? Respuesta. Todo se ve diferente, y no es que lo sea, sino que antes no te dabas cuenta de cómo era. Y te dices cuánto tiempo he perdido, cómo no me enteraba de tantas cosas importantes, o que no lo son tanto, pero que son fundamentales para la propia vida. Y también tratas de hacer aquello que no hiciste. En mis relaciones personales ha habido también un cambio, porque del compañerismo hemos pasado a la fraternidad. Haberte enfrentado con la muerte te da una visión distinta de la vida, y cada nuevo día te parece un regalo. Y tienes que arreglar las cosas en seguida, no dejar nada por hacer. Reencuentro P. ¿Y en lo profesional?R. Me pasa un poco lo mismo. Ya que ahora tengo la posibilidad de hacer un repertorio al que antes no había accedido, en vez de dormirme y cantar lo de siempre prefiero renovarme. En lugar de diez Toscas, canto cinco y otras cinco nuevas. Porque éstas me dan la oportunidad de ampliar conocimientos y de acercarme a la música, de desarrollar una faceta de mi trabajo que estaba dormida. P. ¿Cuándo se produjo ese reencuentro de Montserrat Caballé con su voz, ese saberse capaz de empresas más amplias? R. Después de la enfermedad. Cuando me dije que la prueba para salir adelante tenía que hacerla emprendiendo una ópera de gran envergadura, cuando elegí Armida. Fue una decisión tomada en común con mi marido y mi hermano Carlos, que en principio eran partidarios de que me quedara en casa, y con los médicos. Éstos me ayudaron mucho, tanto los españoles como los extranjeros. Y el teatro de la Zarzuela, que estaba al corriente. Todos se apiñaron en torno a mí. Yo era una persona necesitada de ayuda, y ellos me la dieron, sabiendo lo que podía ocurrir. Eso no lo olvidaré nunca. Respecto a mi voz, ahora sé que hay cosas del pasado que no podré volver a cantar, como Traviata o Luisa Miller, que requieren una voz muy ligera, muy alada. Estoy en un momento en que canto la Sieglinde, la Armida, canto Semiramide, que empecé a hacerlo en 1980; Telémaco, de Gluck, que la voy a interpretar en Viena, o esta misma Margarita del Mefistofele. P. Que la tiene grabada y que usted define como "una Margarita muy pequeña". R. (Risas). ¡Claro! Cuando la hice no tenía el volumen de voz de ahora. Fui a una forma de expresividad más belcantista, más pucciniana, más romántica. Mientras que la verdadera Margarita no es así, lo sabía la casa de discos, lo sabía el director, lo sabía yo. Plácido y yo dimos una visión romántica, y eso nunca se había hecho. En este momento, hacer Mefistofele significa encararme con el verismo, un verismo muy dramático, y eso es algo que yo he hecho muy poco a lo largo de mi carrera, sólo Adriana Lecouvrieur y Andrea Chènier. Heroínas P. Parece usted una mujer de las que resisten lo que sea. En los momentos bajos, ¿lo demuestra?R. No. Soy seca, muy para adentro. P. Entonces, hay una frase de ópera que le va. La pronuncia Isabel de Inglaterra en Roberto Devereux: "Non si dica la regina d'Inghilterra ho veduta lacrimar". R. Es verdad, es verdad. Los momentos dolorosos son algo que pertenece a la propia persona, pienso que no hay que fastidiar a los demás, que ya tienen bastante con lo suyo. P. Como mujer, ¿de qué heroínas de ópera se siente más cercana? R. Mire, todas las heroínas de ópera pasan por un sentimiento, y eso es lo que las acerca. En el fondo, en la vida real, las heroínas de cada casa también sufren. Hay momentos felices y otros que lo son menos. A mí me ocurre que ciertos personajes inciden más en la proximidad, y además transmiten una emoción con su música que te llena, te prende, y tú lo transmites inmediatamente al público. Me sería difícil pronunciarme -hablo de personajes, no de músicas- por una u otra, he cantado tantas y les tengo tanto cariño que resultaría ingrata. Todas tienen una verdad, tanto en la abnegación como en la maldad. No hay gran diferencia con la vida, créame. El mundo está lleno de Traviatas. P. Y en las páginas de sucesos surge de cuando en cuando una Medea. R. (Risas). Claro, claro. P. Los tenores parecen los personajes más flojos de la ópera, ¿no le parece? Se ponen celosos, el malo les dice que la heroína no les quiere y ellos se lo creen y se van a la guerra, vuelven cuando las cosas no tienen remedio, tienen picajosas ideas sobre el honor, etcétera. ¿Cree usted que hay muchos tenores en la vida real? R. (Risas). Puede que en la época actual haya mucho bajo, que, corno usted sabe, en las óperas es un personaje muy ambiguo. También hay barítonos, desde luego. Pero, ahora que lo dice, sí, sí, sí (grandes risas), hay mucho tenor. P. Estudiar la música, hacer nuevos descubrimientos, avanzar, supongo que la compensa de esa vida nómada que se ve obligada a hacer. ¿O acaso le gusta? R. No, no, no. No me agrada. Es una vida muy dura, aunque no lo parezca, aunque eso hace que sea un goce más grande cuando llegas al hogar. Claro que pasas tan rápido que más que otra cosa parece una degustación. (Muchas risas). P. Tal vez por eso aguanta su matrimonio. R. ¡Oh, espero que no sea por eso! Vida familiar P. En la soledad de los hoteles, aparte de estudiar, ¿a qué se dedica?R. Pinto. Cosas que veo. La ventana, los rinconcitos de la habitación. Normalmente, cuando permanezco bastante tiempo en. un sitio y me siento fuerte, hago óleos. Si no, pinto acuarelas, que son muy rápidas. En una tarde me hago una ventana. P. También ve vídeos, ¿no? R. Sí, lo que más me gusta es ver películas de las que llaman elásicas, del cine clásico, aunque la comedia musical no, lo siento, no es para mí. Las prefiero con una base. Tengo también muchas cintas de óperas, de conciertos y de ballet, que me entusiasma. P. A sus hijos ¿les da por la ópera? R. No, y estoy contenta. A la nena, la Montse, le gusta mucho el ballet, y lo practica porque le va bien para la columna, y a mi hijo le da por la astronomía. Ellos refieren escuchar sinfonías y, por encima de todo, música moderna. P. En su casa, ¿todos escuchan lo mismo a la vez? R. (Muchísimas risas). No, qué va. Hay días en que es muy espectacular. Cuando mi hija se prepara para unos cursos de baile español y se oyen los zapateos y las castañuelas en su cuarto. Y mi hijo, mientras estudia, se pone una gran sinfonía o una cosa moderna de esas como espaciales. Y la mamá, que la tengo delicada, está en su cuarto con la radio y la televisión al mismo tiempo. Y el abuelo, en la sala, viendo el partido de fútbol. Y yo, con el piano, estudiando. Es entonces cuando mi marido dice: "Oye, Montse, que me voy a mi cuarto a ver si no oigo todo este ruido". P. Quizá tiene también una tata que canta a Manolo Escobar, en la cocina. R. ¡Síííííííí! ¡La Maril ¡La tengo! | | | | | | | Una cantante "grande "por fuera y "grande" por dentro....... |  | DIVA UNIVERSAL, OPTIMISTA RADICAL Y PROPIETARIA DE UN TESON TAN DESCOMUNAL COMO SU BUEN HUMOR, PARA MUCHOS ES LA MEJOR SOPRANO DE LAS ULTIMAS DECADAS. PARA TODOS, UNA MUJER EXCEPCIONAL!!! ¿Que le duele más : Que le engañe el partido al que votó, que le time su tendero o que le mienta su mejor amiga? La traición es siempre un plato indigesto. La música amansa las fieras. ¿A los hombres también? Desgraciadamente, hay quienes tienen el corazón tan duro que escuchen lo que escuchen son incapaces de amansarse. Pero son una minoría, la música es un bálsamo muy eficaz para pacificar y alegrar el espíritu de los seres humanos. Varones incluidos. ¿Sospecha qué hacían las mujeres de este planeta mientras los hombres se dedicaban a "escribir" la Historia? Ponerle música y armonía a la letra pequeña de lo cotidiano. ¿Es capaz de definirme en tres garabatos qué es el éxito? El triunfo de la fuerza de voluntad. Si le digo lujo ¿Que se le pasa a usted por la cabeza? Hogar, tranquilidad......¡Vacaciones! El común de los mortales aterriza en la Tierra dando berridos, usted con el don de poseer una voz celestial ¿Qué precio ha tenido que pagar por este regalo? Yo no creo que exista la perfección en los seres humanos, es más , pienso que estamos muy lejos de alcanzarla. Más que intentar obtener la capacidad para ser inteligentes deberíamos asumir nuestros defectos para tratar de que la siguiente vez las cosas nos salgan mejor. Ese es el verdadero talento. ¿Somos un país de genios o con hambre de cultura? Somos un país con un apetito descomunal por todo lo que huela a cultura. Masticar y saborear emociones y belleza forma parte de la dieta esencial de nuestro pueblo. Si después cae un bocadillo de jamón serrano, mejor que mejor. ¿De que se ríen las mujeres que le rodean? De lo ridículos que somos sin sentido del humor. OFF THE RECORD ¿¿¿¿¿Hay algo peor para una cantante de ópera que lanzar un gallo en plena representación de la Scala de Milán????? "Sí, por supuesto. Lanzar dos...." | | | | | | | ENTREVISTA A MONTSERRAT CABALLÉ Por Xavier Nicolás | | | Xavier Nicolás: La persona que más le ayudó en sus inicios, su profesora Eugenia Kemmeny, había cantado Wagner en Bayreuth.
MONTSERRAT CABALLÉ: Si, ella había sido una célebre cantante en los años 20, imagino, por la edad que calculo debía tener cuando era profesora mía. Me hablaba mucho de Bayreuth, y me ayudó mucho a modelar mi voz. Ella fue precisamente la que me invitó, teniendo yo apenas 16 años, al concierto que diera Kirsten Flagstad en el Liceo. X.N.: ...Eso fue en el año 1952, ¿qué impresión le causó? M.C.: Fue algo que nunca olvidaré. Recuerdo que estaba en el palco que tenía la familia Bertrand, y estaba sentada en la fila de atrás del palco. Cuando aquella mujer, Kirsten Flagstad, empezó a cantar, quedé impresionada, aterrorizada. Ese torrente de voz, esa potencia de canto, una entonación maravillosa, un estilo sorprendente. Me acuerdo que luego le comenté a mi profesora, Kemmeny, que viendo aquella actuación de la Flagstad, desde mis tímidos comienzos con 16 años, poca cosa tenía que hacer. Ella me dijo que no me debía comparar con ella. Que indudablemente Flagstad era una de las cantantes más extraordinarias del mundo de la ópera, que dominaba a la perfección la modulación y la entonación, y que lo que yo debía hacer era esperar a tener 25 años para que mi formación de la voz pudiera llegar a su plenitud, pero sin ánimo de compararse a la Flagstad. Fue maravilloso aquel recital, y, comparándola con, por ejemplo la Birgit Nilsson, debo decir que la superaba en cuanto a torrencialidad, potencia, fuerza vocal. X.N.: Vd. ha cantado prácticamente todas las obras de Wagner, no todos los papeles, pero sí alguno de cada una de ellas. M.C.: Bueno, cronológicamente, sí, he cantado la Irene del “Rienzi”, la Senta del “Holandés”, la Elsa del “Lohengrin”, la Elisabeth y la Venus del “Tannhäuser”, una muchacha flor en el “Parsifal” que fuera mi modesto debut en la Scala de Milán en 1960, la Sieglinde de “La Walkyria”, la Gutruna y la Brunhilda del “Ocaso”, e Isolda en el “Tristán”. No he cantado más papeles, como por ejemplo el de Brunhilda en su papel principal, porque no es un rol que se adapte a mi tesitura de voz. Wagner hay que saber cantarlo, y exige una preparación o una tesitura especiales. X.N.: Lo que no está nada mal. ¿ Qué le parece Wagner como músico? M.C.: Bueno, Vd. sabe que mis favoritos para cantar o escuchar han sido Strauss, Mozart, Haydn y desde luego Wagner. Wagner ha sido uno de los más grandes, con una música muy especial, que aunque los italianos digan que es estereotipada, a mí me parece maravillosa. En ocasiones Wagner es avasallador, detonante, como un vendaval; pero cuando se escucha a Wagner en sus momentos más íntimos, cuando su música mueve al sentimiento, como en el “Tristán”, es entonces cuando se vislumbra su verdadera grandeza. X.N.: Zubin Metha la animaba constantemente a cantar Wagner, pero Vd. se tomó su tiempo. M.C.: Ciertamente era así, pues Wagner es muy particular para ser cantado, y la preparación conlleva cierto tiempo. Con Zubin Metha grabamos en los 80 un disco con arias wagnerianas muy bonito y del que guardo muy buenos recuerdos. Están los fragmentos más emotivos del compositor alemán. X.N.: A “corra cuita” en la temporada de 1983 del Liceo fue Vd. llamada de urgencia para cantar el papel de Venus en el “Tannhäuser”. ¿ Cómo fue la experiencia? M.C.: Bueno, la verdad es que me avisaron con apenas unas horas de anticipación, y tuve que mirarme la partitura rápido y corriendo. Y si Vd. estuvo allí, recordará que me diseñaron especialmente una especie de concha donde se escondía la partitura detrás. Yo conocía el papel muy bien, pero no lo había cantado nunca, y creo que la cosa se salvó bastante bien. X.N.: Vd. estuvo a punto de cantar en Bayreuth, ¿le hubiera gustado esa nueva experiencia? M.C.: Indudablemente me hubiera gustado hacerlo allí, pero por problemas de fechas, desgraciadamente nunca pudo ser posible. Había un “décalage” muy grande, y comprendí que para cantar en Bayreuth había que hacer unos ensayos muy largos, de al menos dos meses, tiempo con el cual yo no contaba por estar comprometida con otros teatros. La gente me decía que no importaba, pero yo insistí en que si quería ir a Bayreuth, debía ir muy bien preparada. Fue una pena, pero las cosas fueron así. X.N.: Cuando Vd. tenía 17 años y asistía a las veladas de la familia Bertrand, tuvo ocasión de oír en privado a Max Lorenz. ¿ Qué recuerdos tiene de él y de su voz? Creo que incluso él hizo un informe muy positivo sobre la voz de Vd. M.C.: Bueno, era un señor muy serio. Mucho más tarde le reencontré en Viena, y aún se acordaba de aquellas sesiones cuando yo era una jovencita. Indudablemente Max Lorenz tenía una voz bellísima, comparada a la de Kirsten Flagstad en el rol sopranístico. Eran voces irrepetibles, de las que ya no existen hoy en día. X.N.: Una de sus especiales inquietudes ha sido la de descubrir nuevos músicos o piezas desconocidas de músicos conocidos. M.C.: Sí, efectivamente, esa ha sido la norma de mi vida y por eso tengo un repertorio tan extenso. Muy especialmente he buscado descubrir óperas que no se habían representado nunca, o pocas veces, así como multitud de compositores desconocidos, del romanticismo especialmente. X.N.: ¿ Cree que últimamente se respeta al autor, al compositor, al libretista, en las óperas de los teatros del mundo? M.C.: Cada vez menos, esto es un complot entre la dirección de los teatros y los directores de escena, los que hacen la creación. Contratan a esta gente que nos explican a los cantantes cómo hemos de hacer tal o cual cosa, y normalmente son situaciones imposibles, absurdas. Fuera de contexto. Estamos en una época en la cual todo el mundo tiene derecho a opinar, la democracia es eso, y a exponer sus ideas. Lo que no me parece tan creíble es que por democracia se entienda que mil quinientas personas en una sala tengan que tragarse y ver lo que dos señores han decidido, porque el respeto a la música depende de muchas cosas, no sólo de los que estamos aquí, sino por supuesto de ese público, del respeto hacia éL Tampoco sólo al compositor, pero mucha gente se puede creer o sentir frustrada, otras no. Yo creo que la creatividad de las personas hoy en día es un poco amorfa, está un poco dormida. Y entonces tienen que inventarse cosas raras porque si no, no tienen la suficiente grandeza de creación para crear dentro de lo que el autor había deseado. Porque hay que respetar al autor de la música, pero también al autor del libreto. Pero todo ello forma parte también del mundo de hoy. Hay que crear polémica, bullicio, para que el mundo de la ópera sea más excitante, ahí tiene Salzburg o Bayreuth, y ello coincide normalmente, con la ausencia de buenas voces. Por algo será... Cuando las grandes voces están en su sitio, entonces la cosa cambia. X.N.: Muchas gracias, señora Caballé. |
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